Skip to Content

Un hogar más “analógico” puede seguir siendo un lugar de moda para los adolescentes, y no me refiero al WiFi.

Todos hemos oído hablar de las alucinantes estadísticas sobre el uso de la tecnología y las redes sociales.

Las cifras no mienten; nuestra obsesión por los celulares y las redes sociales está erosionando poco a poco la esencia misma de nuestros hogares y nuestras familias.

Lo vemos. Lo sentimos. Lo sabemos.

Entonces, ¿qué hacemos al respecto?

Partimos de la idea de que no basta con decir “no” a los celulares; tenemos que decir “sí” a algo mejor. A lo largo de la redacción de The Opt-Out Family, consulté más de 250 fuentes, tanto dentro como fuera de Silicon Valley, para responder a una pregunta concreta: ¿cómo podemos, como padres y como sociedad, ofrecer a nuestros adolescentes lo que la tecnología no puede darles? Las respuestas dieron lugar a cientos de consejos, trucos, herramientas y recursos que podemos emplear para liberar a nuestras familias, cansadas de la tecnología.

¿Estás listo para dejar de lado la tecnología y centrarte en la vida? Empieza con cinco pasos prácticos: O.P.T. I.N. (Ofrece.Protege.Enseña. Invita.Neutraliza, por sus siglas en inglés).

1. Ofrece alternativas a la tecnología.

Nuestro cansancio tecnológico se debe, en parte, a la abrumadora presencia de enchufes, cables, dispositivos y productos “inteligentes” que, según nos han dicho, son necesarios para sobrevivir en nuestro mundo moderno. Claro, la tecnología es el futuro. Pero, ¿es este el futuro que queremos?

¡Los padres tenemos la oportunidad de crear una cultura familiar que sea totalmente nuestra y única! En lo que respecta al uso de dispositivos y herramientas tecnológicas al igual que el tiempo frente a la pantalla, somos nosotros quienes tomamos las decisiones (y debemos hacerlo).

Dentro de tus cuatro paredes, empieza a crear un refugio frente a una sociedad saturada de tecnología ofreciendo una amplia gama de alternativas a la misma. Desde tocadiscos hasta cámaras Polaroid, pasando por periódicos y diarios de a bordo, abundan las alternativas sin pantallas para casi todas las soluciones tecnológicas que Silicon Valley nos ha vendido como “esenciales”. Al fin y al cabo, ¿qué es un diario bajo llave sino el “Finsta” original?

(*Finsta se refiere a segundas cuentas de Instagram donde los jóvenes solo comparten sus publicaciones con un círculo pequeño de amigos).

2. Protege el juego libre

Una vez que hayas creado un entorno repleto de oportunidades sin pantallas, ¡que empiecen los juegos! Di sí a los juegos en el jardín y a las travesuras en la pista de patinaje; qué más da, deja que tus adolescentes organicen una fiesta en el barrio con una barra de helados para el postre.

Recuerda: el juego libre, ese sin estructura, abierto y en el que se entra en un estado de “flujo” lleva tiempo. ¿Puedes comprometerte a dedicar dos domingos al mes en los que no haya nada programado, nada planeado y en los que te espere un espacio en blanco? ¿Puedes elegir una tarde a la semana dedicada al juego, la exploración y la creatividad? ¿Es la mañana del sábado un buen momento para trepar a los árboles en el bosque? ¿Puedes rechazar algunas invitaciones sociales? ¿Puedes limitar las actividades extraescolares a la regla del 1:1:1 (una actividad por adolescente por temporada)? Echa un vistazo al calendario familiar y sé creativo.

A medida que nuestros hijos pasan de las pijamas con pies a los botines de fútbol, necesitan espacio y tiempo para interactuar con nuevas ideas y experiencias frescas. Necesitan espacio para respirar, permiso para intentar cosas y libertad para experimentar. Si no se lo damos en el mundo real, lo buscarán como es comprensible en el internet.

3. Enséñales las ventajas de ser diferente.

Si queremos que nuestros adolescentes crezcan con una visión del mundo que valore la empatía, los matices y un verdadero aprecio por la humanidad, debemos ofrecérselo primero nosotros. Pero la facilidad que nos brinda la tecnología a menudo nos arrastra a hábitos y ritmos que no respaldan nuestros valores más arraigados.

Toma nota de los objetivos y principios de tu familia. ¿De qué manera podría la tecnología ayudar a reforzar estos valores? ¿De qué manera podría ser un obstáculo? Tómate un momento de silencio y sé sincero.

Quizás valores la comunicación abierta y sincera, la escucha activa y expresar pensamientos y sentimientos de forma constructiva… pero es mucho más fácil enviar un mensaje de texto. Quizás valores la resiliencia, los retos y llevar a cabo hasta el final las tareas cotidianas o difíciles… pero cuando se rompe algo en casa, Amazon está a solo un clic de distancia. Quizás valores la unión, dar prioridad al tiempo de calidad en familia, participar en actividades compartidas y crear recuerdos duraderos… pero todo el mundo está absorto en sus pantallas.

Repasa algunos valores compartidos con tu familia. Es probable que tus principios no coincidan con las posturas más populares de la cultura. ¡No pasa nada! (De hecho, es más que “no pasa nada”. En palabras de mi propio pastor, si tu familia parece rara, probablemente estés haciendo algo bien.) Al enseñar de forma proactiva a tu hijo adolescente las ventajas de ser diferente, le estás preparando para cuestionar la situación actual y seguir su propio camino, sin ataduras y libre de cualquier algoritmo.

4. Fomenta círculos sociales variados y diversos.

¿Quieres ayudar a tus hijos adolescentes y a sus amigos a formar un círculo social dinámico y comprometido, totalmente libre de celulares? Convierte tu casa en el lugar de encuentro de baja tecnología que te gustaría que existiera.

Plantéate tener un teléfono fijo (¡sí, todavía existen!) y da el número a los amigos o a los padres de tus hijos por si necesitan ponerse en contacto contigo. A continuación, recoge todos los celulares de una forma divertida y original: un camión de juguete retro, el estuche abierto de la guitarra de un músico callejero o un tarro de galletas vintage del muñequito Pillsbury. O hazlo de forma sencilla y pide a todos que se quiten los zapatos en la puerta y metan el celular dentro de uno de ellos. (Ventaja adicional: ¡sin huellas, ni digitales ni de ningún otro tipo!). Haz que sea divertido y ponlo en práctica.

Empieza por aquí:
  • Amplía tu círculo social y descubre las ventajas del juego entre niños de diferentes edades.
  • Utiliza nuestras plantillas de correo electrónico para crear y fomentar la participación en tu propio círculo social.

5. Neutraliza el consumo con la creación.

Muchos científicos y psicólogos infantiles sostienen que los retos creativos y los proyectos independientes pueden combatir la depresión, la ansiedad y los trastornos del estado de ánimo. En un mundo saturado de tecnología y repleto de oportunidades para un mayor consumo con ¡aplicaciones!, ¡vídeos!, ¡compras con un solo clic!, el antídoto suele ser precisamente la creación en sí misma.

¿Qué puedes utilizar en tu propia casa para despertar la creatividad? No tiene por qué costar ni un centavo. Echa un vistazo por tu casa en busca de ideas sencillas para involucrar a tu hijo adolescente o a tu familia en un proyecto creativo. Un ukelele usado. Un rompecabezas completo (con todas las piezas) en la mesita de la sala. Ingredientes para cocinar algo en el mesón de la cocina. Una vieja cámara digital. Una tostadora estropeada y un destornillador. Palos y cuerdas. Unos binoculares y una guía de campo para el jardín. Un suéter viejo y unas tijeras. Una baraja de cartas, barajada y repartida para una emocionante partida.

Las posibilidades son realmente infinitas.

Erin Loechner es una antigua influencer de las redes sociales que dejó atrás a un millón de seguidores para llevar un estilo de vida sin tecnología, y ahora enseña a otros a hacer lo mismo. Su trabajo ha aparecido en el New York Times, el Washington Post, el Wall Street Journal y el Huffington Post, así como en el programa Today Show. Cuando no está garabateando en su fiel bloc de notas, Erin, su esposo y sus tres hijos pasan los días contemplando el resplandor alpino, leyendo a Kipling y yendo en bici al pueblo por más tortillas. Si quieres conocer más consejos prácticos para tu familia cansada de la tecnología, echa un vistazo al libro de Erin, The Opt-Out Family.