Querido Axis:
Mi esposo y yo nos hemos esforzado mucho por inculcar el discernimiento cristiano a nuestros tres hijos, todos ellos muy diferentes entre sí. Desde el principio decidimos que queríamos fomentar un ambiente de confianza mutua en nuestra familia, y queríamos que nuestros hijos pudieran ponerse en contacto con nosotros en caso de emergencia. Por estas y otras razones, les dimos a cada uno su primer celular como regalo de cumpleaños cuando cumplieron 13 años.
Les pusimos todas las restricciones que conocíamos en aquel momento para limitar el tiempo que pasaban frente a la pantalla y bloquear ciertas páginas web. Nuestros dos hijos parecían bastante contentos con lo que les propusimos y, que yo sepa, nunca intentaron burlarnos ni saltarse nuestras normas básicas.