Redimamos nuestra forma de pensar sobre la tecnología.
Liderar con limitaciones
An Experience On Todo Sobre Los Celulares
La visión de Google es “proporcionar acceso a la información del mundo con un solo clic”. La de Apple es “fabricar los mejores productos del mundo y dejar ese mundo mejor de lo que lo encontramos”. Ambas declaraciones requieren datos, producción y poder. Pero la visión que Jesús tenía para la humanidad tenía muy poco que ver con estas cosas.
De hecho, nadie que haya vivido ha sido más poderoso que él, y aun así renunció voluntariamente a todo ese poder.
Aceptar las limitaciones
Filipenses 2:6-7 es un pasaje que trata sobre cómo Jesús vino a morar entre nosotros en la tierra y por qué lo hizo. El apóstol Pablo escribe que Jesús, “siendo por naturaleza Dios, no consideró la igualdad con Dios como algo a lo que aferrarse; al contrario, se despojó de sí mismo tomando la forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres”.
Aquí vemos que Jesús aceptó sus limitaciones a propósito. En el cielo, Jesús es Dios omnipotente y omnipresente, al igual que Dios Padre. Jesús lo sabe todo, puede hacerlo todo y puede estar en todas partes a la vez. Pero él renunció deliberadamente a esa posición exaltada para estar con la humanidad en persona.
Este tipo de sacrificio es lo contrario a la mentalidad que fomentan nuestros celulares. El objetivo principal de un celular parece ser ayudarnos a trascender nuestro conocimiento, poder y presencia limitados.
Pero, ¿cómo afecta esta mentalidad a nuestras relaciones?
¿Qué es la conversación?
A algunos nos cuesta mucho mantener una conversación completa sin buscar en Google algún dato curioso para, supuestamente, enriquecerla, o sin buscar un vídeo de TikTok que sirva de ejemplo de lo que estamos diciendo. Pero el objetivo de una conversación no es solo compartir información y contenido. En su libro En defensa de la conversación: El poder de la conversación en la era digital de la Dra. Sherry Turkle escribe: “Los jóvenes han crecido en un mundo de búsquedas, y la información es el punto final de esas búsquedas. Se les ha enseñado que la información es la clave para mejorar las cosas; de hecho, para que todo vaya mejor”.
Pero, como señala Turkle a continuación, la conversación, en su máxima expresión, es el proceso de construir un entendimiento conjunto con otra persona y profundizar en la relación. Las conversaciones que tienen lugar en el contexto familiar son un ejemplo perfecto de lo que esto puede suponer. Ella escribe: “Hablar con tus padres no se limita a proporcionar información. Experimentas el compromiso de una relación para toda la vida. Puede que un padre o una madre no tenga una “solución” inmediata para ti, pero quizá se limite a decir: “Pase lo que pase, siempre te querré”. Y: “Me quedaré aquí para otra conversación; seguiremos hablando de esto”.
Cuando Jesús limitó voluntariamente su propia omnisciencia, dejó espacio para preguntas profundas y conversaciones cara a cara con los demás.
Cada pregunta que Jesús planteó a sus discípulos era una pregunta cuya respuesta ya podría haber discernido, pero su objetivo era cultivar una relación con la humanidad, no solo acumular datos.
¿Es el poder siempre positivo?
La omnipotencia significa, en esencia, ser “todopoderoso”. Cuando Jesús estaba en la Tierra, es evidente que conservaba algunos de sus poderes divinos (tomemos como ejemplo el momento en que maldijo la higuera). Pero limitó el uso de esos poderes. Cuando fue traicionado y detenido, los discípulos intentaron defenderlo frente a la guardia romana. Pero Jesús les dijo: “¿Acaso piensan que no puedo pedirle a mi Padre que ponga de inmediato a mi disposición más de doce legiones de ángeles? Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras que dicen que debe suceder así?”. Jesús se abstuvo de usar sus poderes, incluso hasta el momento de su muerte.
Los celulares se crearon para darnos acceso a un poder inimaginable. Nos permiten hacer tantas cosas que de otro modo no podríamos hacer. Con unos pocos toques en la pantalla, prácticamente cualquier cosa que queramos nos la pueden entregar en casa. Podemos ponernos en contacto con cualquier persona del mundo en cualquier momento. Gracias a la inteligencia artificial, podemos crear ilusiones elaboradas y creíbles, como si fuéramos magos mitológicos.
Pero el poder, por sí solo, no siempre es algo positivo.Como dijo una vez el periodista Robert Caro: “El poder no siempre corrompe. Lo que el poder siempre hace es revelar. Cuando alguien llega a una posición en la que ya no tiene que preocuparse por nada, entonces se ve lo que siempre quiso hacer”.
Podemos utilizar el poder con fines buenos o malos; pero Jesús nos da el ejemplo de renunciar voluntariamente a nuestro poder para dejar espacio a relaciones más cercanas.
¿Estamos presentes?
Cuando Jesús se hizo humano, pasó de ser omnipresente a estar simplemente presente. Pasó de tener conciencia de todos los lugares y todos los tiempos a pasear por las calles de Galilea y Judea.
Cuando nos conectamos a las redes sociales y nos sumergimos en nuestras páginas principales, pasamos de estar presentes allí donde estamos a centrar nuestra atención en algo que se encuentra en otra parte del mundo. Al hacerlo, perdemos la conciencia de nuestro entorno inmediato.
En el lado más grave, esta es la razón por la que “conducir distraídos” se cobró 3.308 vidas en 2022. En el lado menos grave, esta es la razón por la que, sin siquiera mirar, la mayoría de nosotros podemos ahora reconocer la repentina falta de respuesta de los demás en una conversación como una señal de que están absortos en su celular y ahora están “en otro lugar”.
Hoy en día, esta es la situación habitual. Citando de nuevo a la Dra. Turkle: “Nos alejamos unos de otros y volvemos hacia nuestros celulares. Estamos siempre en otra parte”.
La presencia cuidadosa e intencional de Jesús
Cuando el apóstol Pablo anima a los creyentes a seguir el ejemplo de Jesús en Filipenses 2, se refiere específicamente a la humildad de Jesús: Jesús dejó su posición exaltada para venir a caminar por nuestro planeta, donde planteaba preguntas reflexivas a la gente, invitaba a otros a seguirle y sanaba a muchos. Pero detrás de todo esto estaba la presencia atenta e intencionada de Jesús con las personas que le rodeaban.
En 1942, la filósofa francesa Simone Weil escribió: “La atención es la forma más rara y pura de generosidad”. Sus palabras suenan aún más ciertas hoy en día; en nuestra época de distracciones casi continuas, dedicar tiempo a prestar a las personas que nos rodean toda nuestra atención y concentración significa ofrecerles un regalo raro y precioso. Les transmite que son importantes, que su punto de vista importa y que estar con ellas es lo más importante para nosotros en ese momento.
Se supone que los teléfonos inteligentes hacen que nuestra comunicación con los demás sea clara, instantánea e ilimitada.
En teoría, prestar atención a los demás y comprenderlos debería ser más fácil que nunca. Como hemos visto, eso dista mucho de ser así. Y hay precedentes bíblicos que respaldan la confusión y la desconexión que este tipo de poder puede generar.
Estatus, conciencia y creación de espacio
En Génesis 11, la humanidad construye lo que con el tiempo se denominará la Torre de Babel. En el versículo 4, se describe a “todo el mundo” diciendo: “Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra”. En su desobediencia a Dios, que les había ordenado extenderse por todo el mundo, estaban, en esencia, intentando desempeñar ellos mismos el papel de Dios. Y la respuesta del Señor ante este acto es “confundir su lengua para que no se entiendan entre sí”.
En otras palabras: al intentar alcanzar un estatus similar al de Dios, la humanidad perdió la capacidad de comunicarse entre sí.
Lo que podemos y debemos comprender es que, cuando recurrimos a nuestros celulares, estamos cambiando nuestra conciencia del momento presente y de quienquiera que esté con nosotros en ese momento por la conciencia de algo que ocurre en otro lugar. Cuando utilizamos los celulares para evitar el momento presente, estamos cambiando la presencia de quienes nos rodean por información y poder.
Pero cuando aceptamos deliberadamente las limitaciones, algo que Jesús hizo a una escala mucho mayor de lo que nosotros jamás haremos, ya sea restringiendo la configuración de nuestro celular o dejándolo en otro lugar, creamos espacio para la conversación y la atención hacia las personas que Dios ha puesto en nuestras vidas.
Evan Barber es escritor, presentador de podcasts y editor jefe de Axis. Durante más de diez años, ha dirigido equipos de investigadores, escritores, conferenciantes y creadores de contenido, aprovechando la cultura pop para ayudar a los padres a mostrar a los adolescentes cómo la fe es relevante en todos los aspectos de nuestras vidas.